Tristísimo un viñedo en reposo. Las parras —¿lápidas en perfecto orden?, ¿alambrada de un campo de concentración?— ignoran la hoja del después...
viernes, 31 de mayo de 2013
lunes, 13 de mayo de 2013
De la escasez al dolor
Llanto de supermercado
© Jacqueline Goldberg
Hoy me arrancó la piel
la escasez de alimentos en Venezuela.
Llegué a mi pequeño, frágil e inútil
fondo.
Ese que no importa al Gobierno,
a los productores,
a la red de distribución.
Me vi arrastrada por una ola de manos
y pies
que intentaba tomar a la fuerza envases
de 420 cm3 de aceite de maíz.
Podíamos llevar hasta seis por
persona.
Había mucho.
Pero renacíamos
de una oscura y humillada bestialidad.
Debí golpear a una mujer para no caer
de rodillas.
Un poco más allá estaba la Harina Pan.
Quedaba un par de paquetes
y el rastrojo de la reciente rebatiña.
En el estante de papel de baño
conseguí cuatro rollos:
triunfo para mi higiene espiritual.
No había jugos sin azúcar,
mantequilla, pan, galletas.
Apenas dos tipos de pasta.
No hallé nada jabonoso
para limpiar los suelos de mi hogar,
hastiados ya de bactericidas aguas con
olor.
Muchos eran los anaqueles vacíos,
metáfora simplista de cómo estamos por
dentro.
Pagué y fui a la pollera
—en el supermercado no quedaba nada
proteico
más allá de unas latas de atún—
y cuando me asomé a las neveras vacías,
comencé a llorar desconsolada.
Lloré como quien se topa
un refrigerador con cadáveres amados.
La dueña —madre de una amiga de
infancia—
me miraba sin comprender,
decía que al menos
hay carnosos muslos.
¿Cómo puede alguien llorar
ante la ausencia de pechuga de pollo?
No lo sé.
Pero lloré, lloré mucho,
gemí con un dolor
que tenía meses contenido,
negado a recaer en las simplezas de la
cotidianidad.
Pensé en el mundo que estoy legando a
mi hijo,
en cómo puedo leer y escribir poesía
en un país donde mi dignidad
es dar vueltas y vueltas en busca de
nada.
Pensé en cómo puedo amar la gastronomía
si no hay nada tan indecoroso como
alcanzar su goce.
Cada día soy más quebradiza.
Lloro, me arde la impotencia.
Soy náusea,
hoy poderosa
a fuerza de contados aceites propios.
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Poesía
viernes, 10 de mayo de 2013
En el Día del artista plástico
Una invitación a tejer palabras
La Novia Manca
(@LaNoviaManca), artista plástico, prepara
la intervención TextoTextil titulada
Antología Visual «Juan Sánchez Peláez» en homenaje al poeta venezolano. La
muestra se realizará próximamente en la Galería GBG Arts, bajo la gestión curatorial de
Carmen Alicia Di Pasquale y GBG Arts. En el interín nos invita a jugar con un
poema del escritor venezolano a través de Twitter y con el hashtag #palabraJSP. La imagen que sigue fue resultado de mi combinación.
Más información AQUI
miércoles, 8 de mayo de 2013
En el marco de Venezuela Gastronómica en Mérida
El FESTÍN de los jóvenes cocineros
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| Los cocineros, los anfitriones Xinia y Peter y los maestros de ceremonia, María Fernanda Di Giacobbe y Sumito Estévez |
El viernes pasado comenzó el muy
esperado evento dedicado a Mérida. Fui invitada exclusivamente a la cena de
inauguración, un banquete celebrado en la Posada Xinia y Peter y conducido por
los jóvenes cocineros Sonia Semidey (Carora); Luis Daniel Rojas, (Caracas); Néstor
Gutiérrez (Mérida); y Teo Zurita (Mérida).
Xinia y Peter son los amos de la más
bella y cálida posada que conozco en Mérida. Mis días allí tuvieron efectos de
spa, de retiro espiritual, de vuelta a casa. Fui consentida desde el desayuno
hasta la cena, desde el baño a la cama. Hasta los rotundos truenos de dos noches
de lluvia se confundieron con una placidez que no dejaré de agradecer.
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| Los panes de Bruzual |
Una cena inolvidable
El viernes a las 8 pm todo estaba
dispuesto para setenta personas que no hicieron multitud. Fuimos recibidos con
un espumante y del resto de las bebidas se encargó la Distribuidora deAlimentos FUSARI C.A.
El primer bocado, el de la bienvenida,
fue creatura de la propia Xinia Camacho, una rica Terrina de gallina sobre
casabe, con el que probamos el vino espumoso francés De Berville Brut, elaborado
con uvas Sémillon y Ugni Blanc.
De inmediato llegó una variedad de
exquisitos panes de Juan Carlos Bruzual, hechos con productos de la zona y
pasión viajera.
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| El ceviche antes de su leche de tigre |
Siguió como entrada una sopa sutilmente
titulada “Pan de miel en punto de gemidos”, de queso de cabra azul servida en
un pancito tibio de miel, obra de la chef caroreña Sonia Semidey.
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| Trucha enamorada de su páramo |
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| Cuello seductor |
No hubo postre sino postres. Muchos y
bien acompañados. La Distribuidora de Alimentos FUSARI C.A. se lució con tres
destilados a los que correspondieron tres bien escogidos manjares. Jesús Nieves
Montero nos paseó por el origen y méritos de cada bebida. Inició la ronda una
Grappa Poli Mirtillo (con infusiones de arándanos) que dialogaba con el dulzor
de Teo Zurita: un bizcocho húmedo, con fresas y maravillas que a esa hora
revoloteaban en el cuerpo. Siguió un Eau-de-Vie Poire William's, regañador pero
que fluyó directo al pecho en su conversa con un pastelito de hojaldre relleno
de frutas sobre crema inglesa. Y finalmente, un triunfante Calvados Coeur de Lion
le dijo lo suyo a un solitario bombón de Chocolates La Mucuy.
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| Xinia y Sumito, sabios en sonrisas y misterios |
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| Luis Daniel Rojas |
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| Sonia Semidey |
Resumen I: No se puede pedir más.
Resumen II: Los jóvenes cocineros
venezolanos son ya certeza de futuro.
Resumen III: En una próxima oportunidad
seguro que asisto a Venezuela Gastronómica.
Telefax: +58 (0)274-283.0214
Celular: +58 (0)416-874.7698
Celular: +58 (0)416-874.7698
La Mucuy Baja, Qta. Xinia
5116 Tabay
Edo. Merida, Venezuela
5116 Tabay
Edo. Merida, Venezuela
martes, 7 de mayo de 2013
El gigante de mármol
Dos fragmentos
de Luigi Sciamanna para
saborear
El gigante no existe. No al principio.
Su carne de mármol es materia más espesa que los días, más ardua que las madrugadas
cavilantes.
El gigante es una discusión, una
historia cincelada desde un porvenir ya ocurrido. Reflexión sobre el arte, sus
aspiraciones, la ferocidad que a veces lo mutila. Discurso vertiginoso sobre el
cuerpo, su belleza, su libertad. Parece escrita anoche, para las arduas horas que vivimos.
El gigante David estuvo en manos del
artista italiano Miguel Angel Buonaroti entre 1501 y 1504 por encargo de la
Opera del Duomo de la Catedral de Santa María del Fiore de Florencia.
Hoy, es palabra en manos del también renacentista Luigi
Sciamanna, autor, productor ejecutivo, director, responsable de la puesta en
escena e imponente actor de la pieza teatral El gigante de mármol, que podrá
verse por tan solo dos fines de semana más en la Asociación Cultural Humboldt en
Caracas (sábados y domingos, 4 pm).
Reinicio este Blog, después de un
largo reposo, recomendando a ojos cerrados esta pieza ya paradigmática en la dramaturgia
nacional.
El elenco de El gigante de mármol está
conformado por Elvis Chaveinte como Miguel Ángel Buonarroti; Armando Cabrera
como Piero Soderini, Gonfaloniero de Justicia de la República de Florencia;
Marcos Moreno como Tommaso da Montelupo, rico comerciante del Gremio de la
Lana; Luigi Sciamanna como Marco Piotti, secretario de la Oficina para Trabajos
de la Catedral; Carla Orive como Roma, la complaciente novia; Daniel Torres
como Margutte, guardaespaldas del difunto Lorenzo de Medici; Asier Brightman
como ÉL . Y especial mención merece un como nunca antes enorme Jorge Palacios,
en el rol del aguerrido cardenal romano Ildefonso da Manoforte.
Lo que sigue son dos fragmentos de la
densa y poética pieza escrita por Sciamanna, cedidos especialmente para buena
suerte del renacimiento de Textos en su tinta y que pronto veremos editados en
un libro junto a su extraordinaria obra anterior, La novia del gigante.
De El gigante de mármol
Por ©Luigi Sciamanna
(…)
CARDENAL MANOFORTE: Quisiera proponer
algo. Traer quizá un poco de vino y fruta. Estoy seguro que nuestro escultor lo
agradecerá. Está visto que puede transformar el mármol en carne, pero no en
pan, ¿cierto? Usted necesita recuperar un poco de color, Buonarroti; está más
blanco que el mármol de su estatua.
(…)
CARDENAL MANOFORTE: ... donde la
fragancia de las aceitunas danza con la esencia del sándalo. La mesa de los
esponsales estará cubierta con un mantel embellecido con finas ramas de
perejil. Allí, los platos fueron lavados en agua de romero, los cubiertos están
envueltos en hojas de mandrágora, las pequeñas toallas dibujadas con flores de
lirio y las copas llenas hasta el borde con vino nuevo y bueno.
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| Entrevista con Luigi Sciamanna | en Estampas |
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Luigi Sciamanna,
Teatro
miércoles, 2 de enero de 2013
Geshe Ngawang Sherap
Venerable Lama tibetano vuelve a Caracas
Venerable Lama tibetano vuelve a Caracas
A partir de este 8 de julio de 2013 estará en Caracas el Lama tibetano Geshe Ngawang Sherap, quien ha visitado Venezuela durante 13 años consecutivos gracias al Centro Zen Bodai Shin para reflexionar sobre los temas que más ocupan y preocupan al hombre contemporáneo, religioso o no, practicante del Zen o no.
Desde 1993 recorre el mundo impartiendo conferencias y disertaciones sobre filosofía budista, psicología, desarrollo de la comprensión de la mente y de la vida, así como de la calidad de vida y las relaciones.
Nacido en Lhasa, capital del Tíbet, en 1948 y a los 7 años comenzó su educación en el Monasterio de Sera. En 1960, tras la invasión china al Tíbet, se refugió con su familia en la India, donde continuó estudios modernos y de budismo y obtuvo maestrías en Ciencias de la Información en la Universidad de Delhi, en Filosofía Budista Tibetana en la Universidad Sánscrita, Varanasi, y un Doctorado en Filosofía Budista (Geshe) en el Colegio Mey de la Universidad Monástica de Sera, reestablecida en el sur de la India.
Fue bibliotecario en jefe del Instituto Central de Estudios Tibetanos en Varanasi, (1981-1996), desarrollándola como una biblioteca de investigación moderna y especializada en estudios Budistas y Tibetanos. Fue rector de la Escuela Central para Tibetanos en Simla, una de las primeras escuelas residenciales establecidas por S.S. el Dalai Lama en su administración de 1976-1979. Asimismo, ha sido director de la Escuela Tibetana de Jawalakhel Katmandú en Nepal (1972-1974); secretario de la Sociedad Cultural Gelugpa, India (1968-1974); y secretario del Centro de artesanos Tibetanos en Simla, India (1967-1968).
Ha dictado conferencias en India, Nepal, Bhutan, Mongolia, China, Tibet, Tailandia, Malasia, Singapur, Indonesia, Sri Lanka, Suiza, Alemania, Italia, Dinamarca, Suecia, España, Holanda, Bélgica, Francia, Inglaterra, Grecia, Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay, Venezuela, Estados Unidos y Canadá.
En esta oportunidad, ofrecerá diversas conferencia que girarán en torno a quien es el verdadero responsable de nuestra felicidad y sufrimiento; como entendemos al mundo y al individuo, recordándonos como el Buda nos enseña la paz interior y cual el propósito de nuestra vida.
También habrá dos retiros durante las jornadas de los fines de semana del 12 al 14 y del 19 al 21 de julio, donde se podrá estudiar y meditar sobre temas muy importantes del Budismo como son como es el camino a la iluminación, titulado una “Montaña de Bendiciones” y el hermoso “Sutra del corazón” que es la quintaescencia del Budismo y sobre todo en el Budismo Zen
PROGRAMACION
Martes 9
Conferencia
06:00 a 09:00 P.M.
¿Quién es el verdadero responsable de nuestra felicidad y sufrimiento?
Valor: Bs. 350
CENTRO ZEN BODAI SHIN, Los Palos Grandes
Miércoles 10
Conferencia Pública
04:00 a 06:00 PM
El mundo y el individuo, ¿cómo los entendemos?
Universidad Central de Venezuela, Sala Francisco de Miranda “Sala E”
Entrada Libre
Jueves 11
Mañana
09:00 a 12:30 A.M.
Práctica de la meditación Ngal-So. Autocuración Tántrica
Valor Bs. 200
CENTRO ZEN BODAI SHIN
Tarde
Conferencia
06:00 a 09:00 PM
¿Qué nos enseña el Buda sobre la paz interior?
Valor Bs. 350
CENTRO ZEN BODAI SHIN
RETIRO
Viernes 12
03:00 a 08:30 PM
Sábado 13 y Domingo 14
08:00 A.M. a 07:00 P.M.
"Montaña de Bendiciones" de Lama Tsongkhapa, es la forma más corta de la enseñanza de Lam-Rim en el camino hacia la iluminación.
(Este retiro es sin hospedaje. Incluye refrigerios y los almuerzos del sábado
y el domingo)
Valor Bs. 2.600
CENTRO ZEN BODAI SHIN, Los Palos Grandes
Martes 16
Mañana
09:00 a 12:30 A.M.
Práctica de la meditación Ngal-So. Autocuración Tántrica
Valor Bs. 200
CENTRO ZEN BODAI SHIN
Tarde
06:00 a 09:00 P.M
La relación esencial entre la satisfacción y la felicidad,
¿podemos desarrollar satisfacción?
Valor Bs. 350
CENTRO ZEN BODAI SHIN
Miércoles 17
Encuentro interreligioso
03:00 a 05:30 PM
La religión, la cultura y la experiencia trascendental del individuo
Valor: contribución libre
Parroquia Universitaria, final Av. Roosevelt, Los Chaguaramos.
Jueves 18
Conferencia
06:00 a 09:00 PM
¿De qué trata la vida? El significado y propósito de la vida.
Valor Bs. 350
CENTRO ZEN BODAI SHIN
RETIRO
Viernes 19
03:00 a 08:30 PM
Sábado 20 y Domingo 21
08:00 A.M. a 07:00 P.M.
“Sutra del Corazón” La quintaescencia del Budismo y sobre todo en el Budismo Zen (Este retiro es sin hospedaje. Incluye refrigerios y los almuerzos del sábado
y el domingo)
Valor Bs. 2.600
CENTRO ZEN BODAI SHIN, Los Palos Grandes
NOTA: Hay
paquetes especiales para las personas que asistan a todo o varias conferencias
y a los dos retiros.
RESERVA Y
PAGOS
Inscripciones en el Centro Zen Bodaishin a partir
de las 10 AM.
Para hacer depósitos en el Banco Venezolano de
Crédito: Cuenta Corriente #0104 0042 28 0420020244 a nombre de Marina Tirado
Misle.
(El No. de cédula debe ser solicitado para realizar
esta transacción a través del correo: centrozenbodaishin@gmail.com
Política de cancelación de cupos para los
retiros
Si una vez
inscrito, usted no puede asistir al retiro y lo informa con 24 horas o más de
antelación, se le deducirá un 30 % del monto pagado, por manejo administrativo.
De lo contrario, el monto no será reembolsable.
Para Mayor
información e inscripciones
CENTRO ZEN
BODAISHIN
4ta. Av.
entre
8ta y 9na. transversal
#96 Los Palos Grandes
0212 286 8898
centrozenbodaishin@gmail.com
http://centrozenbodaishin.blogspot.com/
Twitter: centrozenbodai
http://www.facebook.com/group.php?gid=27474939824
8ta y 9na. transversal
#96 Los Palos Grandes
0212 286 8898
centrozenbodaishin@gmail.com
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Twitter: centrozenbodai
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domingo, 30 de septiembre de 2012
Poesía y café
Café
© Eugenio Montejo
(Del libro
Alfabeto del mundo)
![]() |
| Foto tomada de Informe 21 |
A Francisco Pérez
Perdomo
Al dibujar cada
palabra,
detrás de su
color, ritmo, latido,
siempre soñé dejar
llena, secreta,
alguna taza de café
que se beba entre
las líneas.
Café con el aroma
de las horas
y la mesa en el
aire
donde al primer
hervor los vivos y los muertos
levitemos.
Amable duende que
nos sigue por el mundo
con densas
vaharadas. Café natal, sentimental,
¿qué pruebo en su
sabor, qué bebo?
–A grandes sorbos
bebo tiempo,
bebo mi vida gota
a gota,
la que he perdido
y vuelve, la que queda
humeante aún ante
mis ojos, esperándome.
Café del alba,
amargo, recién hecho,
que nos trae a la
cama
algún canto remoto
del gallo.
Café de las
ciudades fugaces, imprevistas,
que sabe a las
voces de su gente,
al rumor de sus ríos
imaginarios.
El café gris de
las estatuas en la lluvia,
tan frío en su
boca de mármol.
El café azul del pájaro,
el verde inmenso
de los soleados platanales
y el café de los
ausentes,
dormido en nuestra
sangre.
Sólo para avivar
su aroma escribo a tientas
al dictado del
fuego.
Sólo para servirlo
siempre dejé oculta
alguna taza que se
beba entre líneas,
detrás de mis
palabras.
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Eugenio Montejo,
Poesía
sábado, 1 de septiembre de 2012
De la biografía de Jacques Braunstein
Jacques Braunstein:
memorias gastronómicas
© Jacqueline Goldberg
El pasado 30 de agosto
Jacques Braunstein hubiese cumplido 81 años. Murió el 27 de noviembre de 2009.
Oriundo de Bucarest, Rumania, fue no de los melómanos y difusores del Jazz más
importantes de Venezuela. Su programa radial “Paz y Jazz” alcanzó los cincuenta
y cuatro años de transmisión ininterrumpida.
Hoy mucho extrañamos su voz
pausada y extranjera, su sabiduría, su manera de presentarnos músico y
tendencias.
Una de las facetas menos
conocidas de Jacques Braunstein fue la de oficiante del placer culinario.
Exquisitos condumios y caldos de imprescindible cosecha fueron savia que
recorrió su cartografía vital. No cocinaba, pero orquestaba con maestría los
platillos que su esposa, Odalys, sazonaba con tino, bien siguiendo los dictámenes
de la memoria de Braunstein o de alguna receta ajena que él mismo lee e
interpreta.
A continuación copio el
capítulo dedicado a la gastronomía de la biografíaa que junta a él escribí: En
idioma de jazz: memorias provisorias de Jacques Braunstein, publicado en el
2004 por la Fundación para la Cultura Urbana:
Virtuoso
gourmet
«La cocina, como el jazz,
tiene que ver con todas
las cosas gratas.
Creo que la comida
es un ingrediente
maravilloso de la vida.
Saber apreciar una buena
comida
se traduce también en un
interés
por averiguar cómo se hace
un plato,
cómo se presenta una buena
mesa.
La buena mesa es buena
compañía, buen vino,
buena conversación, buena
música:
una experiencia memorable.
La gastronomía es un arte
extraordinario
que hace muy feliz a la
gente de todas las edades.
Porque ciertas cosas en la
vida,
en la juventud prolongada —como
la mía—
se disfrutan menos, pero
la gastronomía se disfruta siempre.
A mí me gusta comer bien y
me gusta que me sirvan.
No me gusta cocinar,
porque no me gusta meterme
en la cocina, ensuciarme.
Si a mí me dicen cómo se
hace un platillo
se lo puedo dictar a mi
esposa: yo la guío,
le digo cómo se hace, los
ingredientes.
También muchos platos los
he aprendido de buenos libros.
Esta pasión por las cosas
buenas me llevó a investigar,
a conocer restaurantes en
el mundo entero.
He viajado mucho
aprovechando el hecho
de que he trabajado en líneas
aéreas y, después,
porque manejaba la
publicidad de algunas de ellas.
Aunque en mis primeros
viajes no tuve dinero
siempre traté de conocer
al menos
un restaurante muy bueno,
de esos que hacen
historia.
Ha sido una gran suerte,
un gran regalo que Dios me
dio:
conocer países tan lejanos
como Tailandia, Japón.
He ido a África, a la República
de Benín.
De Europa he visitado sus
principales capitales.
En Francia también he
viajado por todo el país.
En fin, estoy muy
agradecido con Dios
por todo lo que me dio.
De cada restaurante, de
cada sitio,
guardo un recuerdo muy
grato».
El gusto por la cocina es
herencia familiar. En su casa paladeó las primeras exquisiteces, platillos que él
mismo intenta emular hoy, como los pepinos encurtidos o los Sarmales,
hojas de repollo rellenas de carne
que preparaba su madre y cuyo complejo proceso exige horas frente a los
fogones. Su madre era una gran cocinera, enseñó a mucha gente y hasta le
solicitaban sus recetas.
Pero ese interés por el
excelso yantar se formalizó con la sofisticación de sus viajes, que en los años
ochenta lo condujo a interesarse por la Chaine des Rotisseurs (La cadena de los
asadores), asociación internacional epicúrea con sede en París fundada en el año
1248 por el rey Luis el Magnífico —en un principio reunía a los asadores de
gansos—y hoy con miembros en más de 120 países.
Braunstein fue iniciado en
los rigores del capítulo venezolano de esta exclusiva cofradía gastronómica —la
más antigua del planeta— en 1984 y fue miembro de la misma durante quince años,
en los cuales su paladar se paseó por lo más refinado de la cocina de factura
caraqueña y fue Chargé de Pressé de la institución, suerte de director de
relaciones institucionales.
«La Chaine des Rotisseurs
llegó a tener en su seno
alrededor de 120 miembros
en mis tiempos.
Estos miembros se dividían
en diferentes categorías:
los profesionales y los
amateurs.
Cada uno lleva un cordón
de seda de diferentes colores,
lo que indica si es
profesional o amateur, y el grado.
Si es director o
profesional, la cadena es dorada;
si es aficionado la cadena
es plateada.
Hay profesionales de la
Brigada Blanca (los chefs),
de la Brigada Negra (maitres de table)
La institución hacía
reuniones mensuales o bimensuales.
Los miembros teníamos la
potestad
de sugerir comidas en
algunos restaurantes
que nos parecían
interesantes.
Así íbamos conociendo
la riqueza gastronómica de
Caracas,
que aún entonces era
impresionante.
La gran gastronomía en
Caracas no tiene mucha historia.
Su apoteosis comenzó más o
menos en los años sesenta.
En esa época, también
antes, en los cincuenta,
existía la única escuela
hotelera de prestigio
y de nivel internacional
que hemos tenido en el país:
la Escuela Hotelera de
Venezuela.
Allí estaba el señor Freí,
un suizo contratado por Pérez
Jiménez,
quien hizo un gran trabajo
en el país
sin que nunca se le
reconociera.
La Escuela Hotelera
invitaba
a un grupo de personas
entendidas para almorzar allí
con el propósito de
comentar, juzgar
y criticar las cosas que
se hacían;
para ver cómo se podían
mejorar,
no con espíritu destructivo.
Eso funcionaba en un
edificio de la avenida Bolívar,
ahí donde está la Plaza El
Venezolano.
El restaurante, que era
bastante grande,
quedaba en el penthouse,
muy agradable, muy bien
servido.
Claro, los muchachos se
esforzaban mucho.
Allí solo iba a comer
gente seleccionada por Frei:
gente del gobierno, gente
que podía aportar algo.
No estaba abierto al público
en general».
Curioso y exigente,
Braunstein recorrió los primeros restaurantes prestigiosos de Caracas, guiado
por su intuición, la novedad y por recomendación de sus colegas de la Chaine
des Rotisseurs.
«Después de Galofré,
que fue el primer
restaurante francés de Caracas,
según Oscar Yánez, —y que
nunca conocí—
se fundaron muchos otros.
Estaban La Bastille, ése sí
lo visité mucho,
ubicado en una casa en la
Plaza Morelos,
más o menos donde está hoy
el hotel Caracas Hilton.
Había otros
restaurancitos:
recuerdo uno muy pequeño,
cerca de San José en la
avenida Baralt
y el famoso Cocq D’ Or.
Después, vino el
surgimiento
del centro gastronómico
español de Caracas,
en la Plaza La Candelaria,
donde se crearon algunos
restaurantes legendarios:
La Cita, que fue el
primero; La Tertulia
y el Bar Vásquez.
Los grandes hoteles
preparaban cenas espectaculares.
Recuerdo algunas del gran
chef Müller,
un alemán que estaba a la
altura
de los mejores chefs del
mundo.
Müller había construido
en la cocina del Hotel
Caracas Hilton
una cabañita donde tenía
una mesa
para diez o doce personas.
Era la mesa del chef,
a la que solo invitaba a
quien él quería.
¡Esas comidas en la mesa
del chef eran algo….!
Hasta el presidente de la
República quería comer allí.
Pero Müller tuvo un
encontronazo
con uno de los ejecutivos
del hotel
y cuando éste regresó a
Venezuela
con un alto cargo dentro
de la cadena hotelera,
la situación explotó, le
hizo la vida imposible a Müller
y éste tuvo que irse.
Se iba a ir al Barcelona
Hilton, de España,
pero cuando estaba ya en
el aeropuerto,
listo para embarcar,
recibió una llamada telefónica:
“no te vengas, porque te
vetaron desde Caracas”.
Se quedó con los crespos
hechos.
Estuvo un tiempo más en el
país, creó otro restaurante,
que estaba muy bueno:
Polo.
Era como un british pub,
con decoración de caoba y
ambiente muy bueno y,
desde luego, la comida de
Müller era excelsa.
Después de unos años,
decidió marcharse
y creo que sigue en
Hamburgo,
dirigiendo un gran
restaurante».
En la memoria de
Braunstein repica con fervor, sobre todo, una cena en 1982 en los lares del
maestro francés Paul Bocuse, en la ciudad francesa de Lyon.
«Yo buscaba afanosamente
el restaurante de Paul
Bocuse,
pero estaba medio
escondido.
No es un sitio por donde
todo el mundo pasa.
Venía manejando desde
Cannes, en la Costa Azul.
Había un aguacero como
nunca he visto,
con la mala suerte de que
habíamos dejado
el dinero y los pasaportes
en la caja fuerte del hotel.
Después de dos horas de
estar en la autopista
tuvimos que regresar bajo
ese torrencial aguacero.
Fue un día bastante
conflictivo.
Regresamos, buscamos lo
extraviado y seguimos el viaje.
Queríamos continuar hacia
Lyon y luego a París,
y tenía entre mis planes
visitar el restaurante de
Paul Bocuse,
además Gran Caballero de
la Chaine des Rotisseurs.
No había forma, no encontrábamos
el restaurante.
Pero de repente, en un
callejón oscuro,
al sureste de Lyon, lo
vimos.
Estábamos mal vestidos,
pero aprovechando la oscuridad
y soledad de aquel callejón
perdido
nos cambiamos de ropa
dentro del automóvil.
Llegamos a la puerta del
templo de Paul Bocuse.
El maître, muy amable, nos
dijo:
“presumo que usted tiene
reservación”.
Había que reservar con
tres meses de antelación.
Le dije: “honestamente,
no, porque vinimos de viaje,
de Cannes, estamos en
camino hacia París,
y se nos ocurrió que sería
un maravilloso lugar para cenar”.
El maître nos llevó a una
bellísima mesa,
con una decoración muy
sobria, muy bonita.
El restaurante era
encantador,
y tenía también una tienda
de recuerdos.
Compré allí una caja para
tabacos y
una tacita de metal que se
usa para probar los vinos.
En mi paladar perduran los
sabores
de una sopa gratinada de
faisán;
luego, recuerdo, tomamos
un menú de degustación,
y comenzaron a traer
comida, comida, comida,
y vino, vino, vino…
Fue realmente memorable.
Cuando terminó la cena,
con el restaurante a punto
de cerrar,
Paul Bocuse salió a
saludar a los comensales
y se sentó un rato a
nuestra mesa.
Nos brindó un alcohol de
peras,
hecho en un alambique
familiar.
Una cosa fantástica.
Paul Bocuse era un gran
comerciante,
sabía cómo vender.
“¿Le gustó?”, nos preguntó.
Y nos comentó que tenía a
disposición
una cantidad muy pequeña
de botellas,
naturalmente muy costosas,
pero cada bolívar, cada dólar
ahí valía la pena.
Y como dicen, lo bailado
no me lo quita nadie».
Hoy, por razones económicas
y de salud, Braunstein prefiere deleitarse chez soi y guiar sus propias
filigranas humeantes.
«El mejor sitio para comer
es mi casa,
eso lo dicen incluso
otros.
Trato de centrar mis
actividades de gourmet
en nuestra propia cocina,
con la creatividad de Odalys.
Hace unos años debí
apartarme de la gastronomía
porque tuve un conato de
infarto.
Entonces me hicieron una
limpieza de cañerías
—un cateterismo—
y me pusieron una especie
de mallita en una arteria.
A Dios gracias estoy bien,
pero me prohibieron comer
cosas ricas en colesterol.
Es una suerte haber podido
disfrutar antes,
hoy tengo que ser mucho más
comedido.
A veces me olvido del
corazón
y me atrevo a un
infidelidad con la dieta,
sobre todo cuando Odalys
prepara una Feijoada,
un plato típico brasileño
que a mí me encanta:
se hace con partes de
carnes muy gelatinosas,
lleva una cocción muy
larga, da mucho trabajo.
Ella lo aprendió a
preparar con una vecina brasileña.
Tampoco puedo fumar ya.
Me lo prohibió mi querido
médico Carlos Goldstein.
Me encantaban lo tabacos
tipo Churchill
o un buen Partagás 8-9-8,
gruesos y largos, con
buena ceniza, buen cuerpo.
El Monte Cristo A es mí
favorito».
A la mesa de los
Braunstein se han sentado grandes luminarias de la música local e
internacional. Tito Puente lo hizo en varias de sus visitas al país; Chucho
Valdés es uno de los asiduos y Orlando Poleo —el famoso percusionista
venezolano residenciado en París— se deleitó con un almuerzo navideño cuando
vino a presentar uno de sus últimos discos e incluso invitó al banquete a toda
la comitiva de franceses de su disquera que lo acompañaban. Las hallacas de ese
célebre almuerzo fueron, como todos los años, obra de Odalys.
«Desde el mismo momento en
que pisé suelo venezolano
me enamoré de la cocina
criolla.
Me gustaron la hallaca, la
arepa y el queso de mano.
También el queso madurado,
el queso de año,
que me parece mejor, en
algunos casos, que el parmesano.
Me encantó el asado negro,
pero no muy dulce.
Y lo que más me gusta
es mezclar lo mejor de dos
mundos,
que en el fondo es lo que
soy yo
tras medio siglo en este
bello país:
juntar un buen asado negro
con un pepino encurtido rumano».
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Jacques Braunstein
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