sábado, 1 de junio de 2013

Un tesoro en los jardines de Xinia y Peter


La MORERA, fruta olvidada del paraíso


De mi reciente viaje a la Posada Xinia y Peter en la Mucui Baja, además de recuerdos para siempre de afecto y días espléndidos, traje un tesoro: el conocimiento de la Morera.
Con los frutos de tres modestas plantas de Morera, en la cocina de la posada se hacen maravillas: jalea, mermelada, helado, salsas. Y Peter sueña con un alambique para producir licor.
La morera (científicamente Morus alba) es una planta que puede llegar hasta los 15 metros de altura, de cuyas hojas se han alimentado por siglos los gusanos de seda. Son árboles oriundos de las zonas templadas de Asia central y del Este (China, Manchuria y Corea) y muy cultivado en Asia, Europa y América. Por lo general son ornamentales y su uso se detiene en la formidable tarea de dar vida a los gusanos de seda. Ha sido más tomada en cuenta para la avifauna que para la cocina.
El nombre genérico Morus fue dado por los romanos, y deriva del griego Morón, y éste al parecer lo hace del celta Mor, que significa negro, aludiendo quizás al color de los frutos de las moreras.
Su fruto, muy parecido a la mora, no es ácido y con muy poca azúcar alcanza el esplendor. Tiene propiedades diuréticas y refrescantes. En Castellano recibe variados nombres: mora, mora blanca, mora encarnada, mora negra, mora rosada, moral, moral blanco, moras de morera, moreda blanca, moreda colorada, morera, morera blanca, morera clara, morera común, morera de Filipinas, morera negra, moreras, parra.
Quienes no aman la tierra como Xinia y Peter, suelen quejarse de que la morera mancha la tierra y hasta las manos. Pero ellos no se quejan jamás y cada día inventan nuevos y deliciosos usos para esta frutilla rezagada del Paraíso.
 
Delicioss mermeladas de Xinia y Peter, el mejor regalo para llevar a casa