lunes, 10 de octubre de 2016

Literatura y gastronomía en W. H. Auden


Tres PASAJES gastronómicos de W. H. AUDEN

Wystan Hugh Auden, más conocido como W. H. Auden (York, Inglaterra, 21 de febrero, 1907 / Viena, 29 de septiembre, 1973) es una de las fundamentales voces de la poesía y la ensayística contemporánea. Memorables son sus libros de poesía, entre ellos en traducción al español Un poema no escrito (Pre-Textos, 1996); trad. Javier Marías; Canción de cuna y otros poemas (Lumen, 2006); trad. Eduardo Iriarte; Carta de Año Nuevo (Pre-Textos, 2006), trad. Gabriel Insausti. Los textos que siguen pertenecen al libro El arte de leer: Ensayos literarios (Lumen, 2013), en los que el autor asume un diáfano diálogo entre literatura y gastronomía

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«En la adolescencia descubrimos que hay distintas clases de placeres, algunos de los cuales solo se pueden disfrutar en soledad, pero necesitamos a otras personas para definirlos. En cuestiones de gustos culinarios, lo mismo que literarios, el adolescente suele buscar un mentor en cuya autoridad pueda confiar. Come o lee lo que su mentor le recomienda e, inevitablemente, hay ocasiones en que debe engañarse a sí mismo hasta cierto punto: tiene que fingir que las aceitunas, o Guerra y paz, le gustan más de lo que le gustan en realidad.»

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«No se educa el paladar de nadie diciéndole que lo que está acostumbrado a comer —una col blanda y demasiado hervida, por ejemplo— es decididamente asqueroso, sino persuadiéndolo de que pruebe un plato de verduras bien preparadas. Es verdad que, en el caso de algunas personas, parece más efectivo decirles: «Solo a la gente vulgar le gusta la col demasiado hervida: la gente fina la prefiere al estilo chino», pero los resultados suelen ser menos duraderos.»

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«En el curso de muchos siglos, se han incorporado a la cocina mental muchos dispositivos que ahorran trabajo: el alcohol, el café, el tabaco, la benzedrina, etcétera; pero estos son muy rudimentarios y se estropean continuamente, e incluso pueden hacerle daño al cocinero. La creación literaria en el siglo XX d. C. es bastante similar a lo que era en el siglo XX a. C.: casi todo sigue haciéndose a mano.»