miércoles, 17 de noviembre de 2010

Hallacas kasher

Para judíos, Grinchs
y guardianes de su salud



Alguien acaba de comentarme que este año se ha vuelto un completo Grinch, que no quiere ver un arbolito, una lucecita, meterse entre el gentío con espíritu navideño ni comer hallacas. Craso error —le comenté— la hallaca es el único resquicio de íntima emoción y placer que dejan estos días decembrinos. Y le sugerí que si de verdad quería salirse del montón encargara hallacas kasher, que las hay de pollo, carne o vegetarianas.
La palabra hebrea "kosher" o “kasher” quiere decir "aceptable" y se refiere a un conjunto de normativas que provienen de la Biblia —Levítico— y del Shulan Aruj que rigen el proceso de selección, preparación y consumo de los alimentos. Bajo la premisa de que todo cuanto ingresa al cuerpo humano afecta sus capacidades físicas, también algunos alimentos irrumpen en las más hondas sustancias del alma. La Torá prescribe, por tanto, cuáles son los productos que aseguran el bienestar y salud del espíritu.
Tan conciente está el mercado —judío y no judío— de los beneficios de los productos kasher ,que China cuenta con más de 500 fábricas que fabrican alimentos kasher, que por ser sinónimo de limpieza y de inspecciones alcanzan un amplio mercado en el mundo entero.

Una cocinera judía con sazón criolla

Las preparaciones kasher tienen ciertas restricciones; las carnes deben provenir de animales rumiantes y de pezuñas hendidas; los productos lácteos jamás deben ser combinados con productos carneos; tras haber ingerido carnes debe esperarse al menos seis horas para consumir lácteos o sus derivados; los huevos deben ser examinados cuidadosamente y ser desechados aquellos que muestren cualquier rastro de sangre, entre otras. Sin embargo, la tradición milenara en nada limita la creatividad y la sazón. Y si alguien sabe de eso Marisol Bendayán, cocinera, dueña de su propio catering y autora del libro La cocina judía, publicado por los Libros de El Nacional.
Bendayán, como todos, asume que la mejor hallaca es la que hace su mamá y con ella aprendió a prepararlas, siempre “a la manera de Caracas”, con su toque dulzón y cocidas al vapor: “Les pongo cebollín, ajoporro, cebolla, pimentón, todo lo verde que lleva, además de almendras y aceitunas. Para mí, la verdadera hallaca no lleva ciruela sino pasas”, explica.
Su guiso lleva carne y pollo kasher, jamás cochino, y es la única diferencia con cualquier otra: “Yo hago un guiso que no puede decirse que sea judío ni sefardí, hago guiso que sabe y huele a hallaca y que es de hallaca, nada fuera de lo común, con la única diferencia de que es kasher ciento por ciento. Hay quienes tienen la creencia de que por ser kasher la hallaca no tiene gusto, pero siempre los invito a que la prueben y me digan si encuentran diferencia, porque si una hallaca está bien preparada, pues sabe bien”.
Para sumarse a la tradición de estos días navideños, Bendayán, sin apartarse de su judeidad sefardí y el tema de lo kasher, prepara también pan de pavo y panetones.
Basta seguirle la pista: 0212-2842184 /0416-6247218 marisolbendayan@gmail.com