lunes, 17 de enero de 2011

La dificultad de DECIR


Lo escribió el poeta Johann W. Goethe: “Es gran virtud del hombre sereno oír todo lo que censuran contra él, para corregir lo que sea verdad y no alterarse por lo que sea mentira”.

Qué difícil es decir lo que uno piensa en el mundo gastronómico, cuando hay mercadeo de por medio, cuando se cree que uno se debe tan sólo a la alabanza. El comentario dejado en mi post anterior —que trató sobre el joven cocinero Omar Pereney y su recién inaugurado Dalai Restaurante&Lounge— no hace sino reiterarme que debo quedarme en el frágil abrazo de la poesía, que desde mi pequeño mundo oscuro sólo puedo obedecer a la intuición. No estoy para complacencias gratuitas, para agradecimientos forzados. Por eso ya no me invitan a muchos eventos y a otros tantos que me invitan no voy. Y cuando escribo algunos no leen completo, dejan a las fáciles entrelíneas sus propios meridianos y acritudes.

Si erré, pido disculpas y escucho serena. Y no me altero ante lo que presumo mentira, exageración, exceso de sensibilidad.

1 comentario:

Luis Enrique Bl@nco dijo...

Es difícil amiga hablar de verdades en un mundo donde lo que cuenta es el dinero. Se pierde la objetividad y hasta la dignidad por el simple hecho de participar en un celestinaje que a ninguna de la partes beneficia. Ahora entiendo tu tristeza, ya yo tengo mucho tiempo en un mundo donde hay que moverse con pisada de tigre, suave pero firme, ser sincero en ese mundo es peligroso, hay que inventar recursos para no perder la propia autenticidad y sinceridad sin ser marginado.
Saludos y estamos en contacto!!