martes, 13 de septiembre de 2011

Vinos Bi-Valle de 35 Sur

La coexistencia de los terroirs


En esta primera década del milenio la palabra coexistencia se plena de significados, sin duda imperativos para la supervivencia del planeta. Coexistencia hay —o debería haber— entre grupos políticos, capas sociales, países, etnias y hasta ingredientes. La noción aplicada al mundo del vino resulta metafóricamente muy sugerente y su materialización un caleidoscopio para el paladar.
35 Sur, de Viña San Pedro, nos enseña desde Chile que la coexistencia de uvas venidas de diversos terroirs es posible y que lejos han quedado aquellos rectilíneos esquemas según los cuales el vino ha de ser hecho en el lugar de la vendimia. Si bien no pocas bodegas en el mundo adquieren uvas de viñedos lejanos y ajenos, lo hacen por imposiciones geográficas o netamente comerciales.
35 Sur acude a la coexistencia sin resquemores. Hace vinos cuyas uvas —de igual cepa— provienen de valles distantes, con características muy diversas. Las uvas viajan a veces hasta 400 kilómetros para encontrarse con sus pares y emprender un nuevo viaje a la botella y el disfrute. La ciencia es aliada en este sueño andante. Las uvas se cosechan de noche, surcan los caminos bajo negros cielos y su transporte está perfectamente acondicionado para preservar las frescura y madurez de la vid.



Así, 35 Sur nos muestra seis vinos arropados por la coexistencia, todos Reserva:

Cabernet Sauvignon
Reúne frutas de los valles de Maipo y Aconcagua, generando un intenso carácter frutal, concentración y suavidad, complementado con seis meses en barricas de Encina Francesa.

Carménère
Viene de los valles de Maule y Rapel. Es un vino maduro pero suave, en el que se perciben notas tostadas, algo de pimienta y frutas frescas. Sus taninos son muy amables. Es éste el tinto que más gustó a la autora de este humilde blog.

Sauvignon Blanc
En este vino de agradable acidez, coexisten uvas de los Valles de Curico y Elqui. Sobre su vinificación se señala: “Previo al prensado la uva junto con el jugo maceraron por 12 horas a 10 °C para potenciar la intensidad aromática en el vino. La fermentación se realizó con mostos muy limpios y a baja temperatura, una vez finalizada se mantuvieron las borras finas en suspensión”.

Merlot
Aquí se reúne lo mejor de los Valles de Maule y Maipo, el primero entrega estructura y un carácter especiado, mientras el segundo brinda suaves aromas a frutos rojos.

Shiraz
Hace coincidir en botella cepas de los Valles de Elqui y Aconcagua, y en boca concentración y delicadeza, diálogo nada fácil.

Chardonay
Vino refrescante, de suaves notas minerales que nace del matrimonio de uvas de los Valles de Cachapoal y Bio Bio. “Un 20% del vino realiza fermentación malo láctica que aporta cremosidad al paladar. La crianza final sobre borras finas integra todos los aromas”, apunta la página web de Viña San Pedro.


Atrevida experimentación
Tras la osadía de una bodega al juntar frutos de valles distintos y lejanos, armonías ambiciosas ya no asombran. Y justamente eso fue lo que hizo Tamayo & Cía para presentar de nuevo a un pequeño grupo de periodistas —los vinos están en el país desde el 2009— los tres vinos 35 Sur Reserva disponibles por ahora en Venezuela: Sauvignon Blanc, Cabernet Sauvignon y Carménère.
La cata se realizó entre platillos de Spice, reino del chef Alex Werterstein en Sebucán. Bocados asiáticos dulces, ácidos y salados se dieron cita con vinos imprevistos y terminaron asumiendo que sus diferencias los unen, tal como ocurre a las uvas en los lejanos valles chilenos. La cata tenía como propósito romper paradigmas y decirnos que no hay razón para temer pedir vino para platillos con los que hasta ahora habíamos bebido cerveza y sake cuando había. Tamayo & Cía se atrevió; el chef se atrevió y los comensales no hicimos más que disfrutar de los vinos y de la grata e inteligentísima compañía de la periodista Carolina Rivera, Wine Ambassador de Viña San Pedro.