jueves, 29 de septiembre de 2011

Vivir con menos

La cocina de Ana Frank 



La habitación en la que dormían Hermann y Auguste van Pels, se convertía de día en cocina, comedor, cuarto de estar y estudio. Era parte del reducido ático en el que Ana Frank permaneció escondida durante más de dos años y donde escribió las sabias y eternas páginas de su diario antes de ser conducida por los nazis al campo de concentración.
Ana Frank hace numerosas referencias en su Diario a la cocina. En una de ellas copia la opinión de la señora Van Daan: «La tarea de reina de la cocina hace rato que no tiene ningún aliciente para mí. Pero como me aburre estar sentada sin hacer nada, me pongo otra vez a cocinar. Y sin embargo me quejo: cocinar sin manteca es imposible, me marean los malos olores. Y luego me pagan con ingratitud y con gritos todos mis esfuerzos, siempre soy la oveja negra, de todo me echan la culpa».
La cruel cotidianidad de la adolescente nos enseña que siempre habremos de sobrevivir con menos, que nos acostumbramos incluso a lo más terrible.