Soy la Grinch del Día de las Madres. Detesto el sábado previo, de centros comerciales abarrotados y tráfico enloquecido. No soporto la obligación de dar regalos, salir a comer con la suegra y creer que es un día especial. Ya sabemos aquello de que el Día de la madre son todos los días y blablabla…
Tampoco me hace gracia eso de que me lleven el desayuno a la cama. ¿Quién habrá inventado semejante insensatez? Supongo que los romanos, que adoraban comer acostados.
Tampoco me hace gracia eso de que me lleven el desayuno a la cama. ¿Quién habrá inventado semejante insensatez? Supongo que los romanos, que adoraban comer acostados.

Comer en la cama parece tan insufrible como agradable. Por un lado se inventan artefactos para amortiguar los percances, y por otro se ponen de moda los restaurantes con camas protagonistas. Entre gustos y colores…
Comer en la cama me parece asunto de enfermedad y hospitales. Yo prefiero levantarme y hallar una mesa bien servida.
Comer en la cama me parece asunto de enfermedad y hospitales. Yo prefiero levantarme y hallar una mesa bien servida.

y tiene incorporado un práctico babero. Los colores dan la idea de un picnic.

Su asa en la parte inferior permite tomarlo fácilmente
y es apta para microondas y lavaplatos.

está el Bed Supper Club, un restaurante donde la gracia
es comer en una cama y sobre una badeja.

que hacen las veces de asientos.
A los clientes se les ofrecen unas pantuflas del local al ingresar al mismo.
Duvet se especializa en comida fusión americana,
y es utilizado también para fiestas privadas.
Si pese a todo comer en la cama brinda a alguien placer, en materia de bandejas hay variedad:




Para quienes hacen de la comida y la cama un rito inseparable, hay otras mullidas opciones:


1 comentario:
Jejeje,todos tenemos una anécdota de "llevarle a la cama el desayuno a mamá". Cuando yo tenía como 9 años mi hermana de 7 fue a entregarle a mi mamá su regalo del día de la madre. Era un primoroso juego de tacita de café con su plato... Apenas se acercó a la cama se enredó con la colcha, así que tacita y plato rodaron y, mi hermana entre lágrimas, le entregó a mi mamá varios trozos de porcelana primorosamente envueltos en celofán.
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