domingo, 5 de agosto de 2012

Post dominguero

El innombrable Tinto de verano

Foto de Miguel Ángel Vicente, de Almozara Fotografía


Los sabihondos desprecian cualquier intromisión en una copa de vino. Y tienen sus razones. Pero el mercado y los agobios estivales dictan pauta. El llamado Tinto de verano orienta muchos pareceres en su España de origen —dicen que fue inventado en la venta Vargas, un bar de carretera de Córdoba—, pero en Venezuela poco sabíamos de esta preparación que mezcla vino tinto, gaseosa transparente (Sprite, Chinoto o 7 Up), hielo y una opcional rodaja de limón.  Y resulta que ahora es moda —sin playa ni sol— en restaurante refinados, polleras y ventas de hamburguesas.
El vino mezclado con gaseosa no es ni tan novedoso ni pecaminoso. Pariente de la Sangría, muchos países se sirve asociado a paisajes y estaciones, sin remordimientos ni ínfulas sibaritas. Se dice que es una manera de disimular los vinos muy jóvenes o muy malos, pero cada vez gusta más, es una estrategia para iniciar a los niños en el vino y de convocar a quienes de plano se niegan a los placeres de la vid. Y la verdad es que quita el sofoco y hace pasar gratas horas en la mesa.
Vino y refrescos de cola tienen sus versiones en Uruguay, donde se llama Cortado; en México Calimocho; en Argentina Bardal; en Brasil Vinhoca; y en Chile Jote. En algunos países de añade Vermout o Martini.
El Tinto de verano pues nada tiene de vulgar si vamos a aquello de que en el vino todo es subjetividad. Se trata, como en todo lo humano, de respeto y tolerancia. Si sumilleres y especialistas denigran de la refrescante bebida, entendido queda y se respeta. Si el ciudadano de a pie —y también algunos conocedores enogastronómicos— gustan de un buen vino de reserva y a veces un Tinto de verano, pues también ha de aceptarse.
El Tinto de verano, a estas alturas de la posible discusión, es una reivindicación del derecho a elegir, de la libertad del paladar y finalmente una prueba de cuan ancho es el mundo. Y si hemos de valorar esta bebida, empecemos por prepararla con un buen vino de precio moderado.