sábado, 23 de octubre de 2010

Manos suculentas

Suculento es un adjetivo que implica “jugoso, sustancioso, muy nutritivo” (DRAE). Pero resulta que en Traumatología se hablaba en otras épocas de “manos suculentas” para indicar un mayor flujo sanguíneo a zonas inflamadas, en las que puede haber adenomegalias epitrocleares, axilares y cervicales. Son manos artríticas, atrofiadas, a disgusto con la estética y los placeres. Para colmo el mal suele conocerse también como “manos en paleta”, término igual y morbosamente asociado a la cocina.
Fernando del Paso, en su Palinuro de México (Premio Rómulo Gallegos de 1982), menciona este tipo de manos: “Como resultado, uno tiene manos de predicador con la muñeca doblada en ángulo recto hacia el antebrazo; el otro manos suculentas con los dedos adheridos entre sí, y el tercero, manos de pinzas de escorpión.”
Me quedo con las verdaderas manos suculentas, las que confeccionan manjares, las que llevan a la boca trozos de felicidad, las que acaricia tan hondamente que escarban el alma y extraen de ella vocablos relamibles, obsequiables, dispuestos al gemido, la ilusión.