lunes, 4 de abril de 2011

Memorias del Buckingham de Carlos y Diana

Torta y cerveza protagonizaron
la jornada nupcial de 1981


Mientras el mundo anda pendiente de la próxima boda real del príncipe William y Kate Middleton, he querido recordar aquella de 1981, cuando se casaron los príncipes Carlos y Diana, iniciándose en un destino que entonces nadie imaginaba sería tan trágico e histórico.
En la gran noche de los Príncipes de Gales el menú consistió en Rodaballo relleno en salsa de langosta; Pechuga de pollo con mousse de cordero y Fresas con cornish Cream maceradas en vino. El por entonces aún llamado maridaje, se centró en una Champaña de cuyo origen nunca se habló y cuyas etiquetas —cuatro botellas se subastaron años después— daban fe de la ocasión. Se dice que el espumante acompañó también a abrebocas con salmón ahumado, paté y rolls de vegetales.

La Champaña subió a escena junto a 48 botellas de cerveza Bass, la más antigua del Reino Unido y marca preferida de los miembros de la Casa Real británica. Una de esas botellas desapareció misteriosamente y fue a dar a una estantería de la antigua y madrileña cervecería La Ardosa, en la calle de Colón, propiedad de Gregorio Monje. Siendo su valor incalculable y tras intríngulis periodísticos, la botella regreso a su tierra en 1992 y hoy reposa en el museo de Bass, situado en Straton-upon-Trent, cerca de la ciudad inglesa de Birmingham.


La torta del siglo
Sin duda la gran protagonista de la noche en que se casaron Carlos y Diana fue la torta nupcial, confeccionada por la Escuela de Cocina de la Marina Real, en HMS Pembroke, Chatham. Tenía cinco pisos, medía metro y medio de altura, pesaba unos cien kilos y consistió en un ponqué cubierto de mazapán y glaseado, decorado con los emblemas familiares, el emblema de la Marina Real a la que pertenecía el príncipe y las iniciales C y D. Se cortó con la espada del príncipe, tal como dicta el protocolo. El pastel estaba en una mesa decorada con orquídeas. Otras 22 tortas se sirvieron como postre y en el año 2008 un trozo de una de ellas se subastó por 1.200 libras (unos 2.200 dólares). La tajada, aún recubierta de mazapán, fue adquirida por una persona cuya identidad no se dio a conocer. "Es un trozo grande y sobrevivió en buen estado", dijo el organizador de la subasta en South Cerney, Dominic Winter. Una empleada de la Reina Madre conservó el pedazo envuelto en un folio para guardar alimentos. Cuando murió, su marido decidió subastarlo. "Él no le tenía afecto especial al trozo y donará el dinero a diversas organizaciones de beneficencia", dijo Winter.